«Un eco se desplaza y fija. Reduce variables y varía en sí, recurre a sí. Tomado por eco, a cualquier preciso instante. Pasa. Queda sin hacer. Sencillo y aterrador, compuesto y tierno. Mancha de trino artificial un momento. Se deja hacer. Otros ecos florecen de ese eco. Ensordecen. Componen y luego han de ser partidos».
Circlusión se sitúa en cierta forma de neo-nihilismo psicodélico que recupera los postulados más vitalistas de la tradición nihilista para, a través del concepto del título, «Circlusión», acuñado por la pensadora Bini Adamczak, explorar las posibilidades del pensamiento-sobre-la-nada en un presente en el que urgen nuevas ontologías, éticas y estéticas (así como formas místicas) que saquen a lo humano de su ensimismamiento, lo acerquen al resto de especies con las que comparte el planeta y rompan de forma productiva con las lógicas capitalistas y las narrativas de «penetración» y «sentido» que nos han conducido a este momento estanco de aparente catástrofe.
Poema con voluntad ensayística y, al mismo tiempo, de ensayo que quiere ser poema, Circlusión hibrida, además, con el lenguaje del cómic y el arte secuencial, presentándose así como un ensayo/poema visual/poema/ensayo visual para una experiencia estética del sinsentido que apropiarse y de la que extraer conclusiones sobre el potencial de la Vida más allá de la mera Existencia, sobre el Misterio y los cuidados como potencias de cambio radicales y sobre la ampliación necesaria de los límites de lo Posible.