Warning: _cake_core_ cache was unable to write 'cake_dev_' to File cache in /home1/ficcionc/public_html/lib/Cake/Cache/Cache.php on line 309

Warning: /home1/ficcionc/public_html/app/tmp/cache/persistent/ is not writable in /home1/ficcionc/public_html/lib/Cake/Cache/Engine/FileEngine.php on line 336

Warning: /home1/ficcionc/public_html/app/tmp/cache/models/ is not writable in /home1/ficcionc/public_html/lib/Cake/Cache/Engine/FileEngine.php on line 336
El testigooOžªoOžªBOOKMOBIsl퀺¼\ÍHMOBIèýé_JŠÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿ0 @ÿÿÿÿEXTH8dDolo EspinosaiUnknown subjectEl testigo Ficción Científica: Relatos

El testigo

Dolo Espinosa

Yo lo vi todo. Yo presencié aquel atroz crimen.

Estuve presente cuando la trajo a casa. Vi cómo la golpeó, no con furia ni con ira, si no de manera metódica y fría, de forma casi clínica, hasta dejarla inconsciente.

Contemplé, inmóvil, cómo la ató a la cama, apretando las cuerdas hasta hacerla sangrar, y cómo luego se sentó a esperar pacientemente su vuelta a la consciencia. Sin ninguna prisa aparente. Leyendo, comiendo, observándola, sin moverse de allí durante horas.

Hasta que ella, al fin, se removió, abrió los ojos y lo vio.

Advertí cómo se tensaba su cuerpo, imaginé el terror en su mirada, sentí cómo intentaba a la vez escapar y encogerse.

Vi su cabeza agitarse, negando, cuando él se levantó para acercarse a ella.

Fui testigo de cada paso de la tortura a la que la fue sometida.

Podría relatar, con detalle, todo el horrible proceso.

Como le practicó corte tras corte, con suma lentitud, casi con mimo, igual que un pintor trazando pinceladas sobre un lienzo.

Como pasó sus labios por cada herida, no sé si para besarla o para saborear la sangre que salía de ellas, o para ambas cosas.

Como cortó sus senos hasta casi separarlos del cuerpo.

Como sonaban cada uno de los muertos gritos de ella tras la cinta que le tapaba la boca, y podría repetir palabra por palabra todo lo que él le susurró con una voz que parecía proceder del mismo infierno.

Sí, lo vi todo, absolutamente todo.

Estuve presente hasta el final.

Presencié como se le escapaba la vida por todas sus múltiples heridas y puedo asegurarte que ella agradeció el momento en que la muerte se adueñó de su cuerpo liberándola del dolor y del terror.

Sí, fui testigo inmóvil e inerte de la crueldad del asesino. Puedo describirte cada detalle de su fisonomía. Sin equivocarme en nada.

Lo contemplé todo y no hice nada.

No es que no quisiera. Quería.

No es que me acobardara. Estaba más allá de la cobardía.

Si hubiera podido la habría ayudado, aunque sólo fuera por ahorrarme ver todo aquel horror.

El mismo horror que yo había pasado escasos minutos antes.

Me hubiera gustado ayudarla, pero... ¿Qué puede hacer un cadáver en esos casos?

FLIS00 00 00 0800 4100 0000 00 00 00ff ff ff ff00 0100 0300 00 00 0300 00 00 01ff ff ff ffFCIS00 00 00 1400 00 00 1000 00 00 0100 00 00 0000 00 13 4800 00 00 0000 00 00 2000 00 00 0800 0100 0100 00 00 003918400778 Ficción Científica: Relatos

El testigo

Dolo Espinosa

Yo lo vi todo. Yo presencié aquel atroz crimen.

Estuve presente cuando la trajo a casa. Vi cómo la golpeó, no con furia ni con ira, si no de manera metódica y fría, de forma casi clínica, hasta dejarla inconsciente.

Contemplé, inmóvil, cómo la ató a la cama, apretando las cuerdas hasta hacerla sangrar, y cómo luego se sentó a esperar pacientemente su vuelta a la consciencia. Sin ninguna prisa aparente. Leyendo, comiendo, observándola, sin moverse de allí durante horas.

Hasta que ella, al fin, se removió, abrió los ojos y lo vio.

Advertí cómo se tensaba su cuerpo, imaginé el terror en su mirada, sentí cómo intentaba a la vez escapar y encogerse.

Vi su cabeza agitarse, negando, cuando él se levantó para acercarse a ella.

Fui testigo de cada paso de la tortura a la que la fue sometida.

Podría relatar, con detalle, todo el horrible proceso.

Como le practicó corte tras corte, con suma lentitud, casi con mimo, igual que un pintor trazando pinceladas sobre un lienzo.

Como pasó sus labios por cada herida, no sé si para besarla o para saborear la sangre que salía de ellas, o para ambas cosas.

Como cortó sus senos hasta casi separarlos del cuerpo.

Como sonaban cada uno de los muertos gritos de ella tras la cinta que le tapaba la boca, y podría repetir palabra por palabra todo lo que él le susurró con una voz que parecía proceder del mismo infierno.

Sí, lo vi todo, absolutamente todo.

Estuve presente hasta el final.

Presencié como se le escapaba la vida por todas sus múltiples heridas y puedo asegurarte que ella agradeció el momento en que la muerte se adueñó de su cuerpo liberándola del dolor y del terror.

Sí, fui testigo inmóvil e inerte de la crueldad del asesino. Puedo describirte cada detalle de su fisonomía. Sin equivocarme en nada.

Lo contemplé todo y no hice nada.

No es que no quisiera. Quería.

No es que me acobardara. Estaba más allá de la cobardía.

Si hubiera podido la habría ayudado, aunque sólo fuera por ahorrarme ver todo aquel horror.

El mismo horror que yo había pasado escasos minutos antes.

Me hubiera gustado ayudarla, pero... ¿Qué puede hacer un cadáver en esos casos?